| Hoy te escribo, madre linda |
| Después de unos tristes días |
| Gracias por las energías |
| Que tu recuerdo me brinda |
| No te olvides, madre linda |
| Que eres tú a quien más admiro |
| Y aunque tu ausencia respiro |
| Tu valentía me sorprende |
| La luz de mi alma depende |
| De la forma en que te miro |
| Siempre me hace mucha falta |
| Hablarte de mis problemas |
| Y que escuches mis dilemas |
| Cuando la duda me asalta |
| Siento que mi alma salta |
| Hacia el más profundo abismo |
| Y aunque en parte es mi egoísmo |
| El querer tenerte cerca |
| Siento que mi alma es terca |
| Pues sin ti ya nada es lo mismo |
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| Te doy gracias, madre linda |
| Por haberme dado vida |
| Y aunque mi alma sigue herida |
| Te digo, madre linda |
| No esperes que me rinda |
| Toda la luz que me brinda |
| Tu luz en mi corazón |
| Me devuelve la razón |
| Cuando salida no encuentro |
| Tu recuerdo es luz por dentro |
| Pero por fuera es canción |
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| Te doy gracias, madre linda |
| Por haberme dado vida |
| Y aunque mi alma sigue herida |
| Te digo, madre linda |
| No esperes que me rinda |
| Toda la luz que me brinda |
| Tu luz en mi corazón |
| Me devuelve la razón |
| Cuando salida no encuentro |
| Tu recuerdo es luz por dentro |
| Pero por fuera es canción |
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