| Era un joven pajarillo, que vivía en el canal |
| de un arroyo escondido, en Guinea Ecuatorial. |
| Y contaban en su aldea, con recelo y curiosidad, |
| que en algún país del Norte celebraban la Navidad. |
| Decidió surcar el cielo, conocerla de forma personal, |
| pues decían que su historia era capaz de transformar. |
| «Estás loco» le dijeron, «nunca lo podrás lograr», |
| pero era mayor el deseo en su alma y su ansia de volar. |
| «¿Quien eres tú, Navidad? |
| ¿Dónde te puedo encontrar? |
| Soy capaz de cruzar el mundo por saber si eres verdad, |
| por ver si es cierto que puedes hacer feliz |
| a un mortal…» |
| Y voló sobre los montes, de la selva hasta el mar, |
| noche a noche, día a día, se negaba a descansar. |
| Evadiendo los peligros, consiguió cruzar el mar, |
| y alcanzando el continente se decía: «Voy a llegar». |
| Pero cuál no fue su asombro, su tristeza y decepción, |
| cuando vió que aquella gente eran igual en su interior, |
| conocían, si, la historia, y era otro su color, |
| pero el fuerte vacío en su ser era el mismo, vivían sin amor |
| «¿Quien eres tú, Navidad?¿Dónde te puedo encontrar? |
| Soy capaz de cruzar el mundo por saber si eres verdad, |
| por ver si es cierto que puedes hacer feliz a un mortal…» |
| Remontó otra vez el vuelo, aunque un poco lento ya, |
| porque el frío hacía mella en su sangre tropical, |
| y de pronto se dio cuenta de que no podía volar, |
| y cayó sobre la nieve, le costaba respirar… |
| Una niña en la mañana, lo llevo hasta su hogar, |
| donde, al fuego de una lumbre, celebraban la Navidad; |
| todavía respiraba, pudo ver aquel lugar, |
| y escuchó con un último aliento, |
| la historia sublime y sin igual. |
| «¡Oh ven, ven a mi, Navidad! Soy un pajarillo tropical, |
| es difícil dar contigo, en un mundo de adversidad, |
| al fin te veo y te saludo, |
| sé que tu encuentro es mi final, |
| por alcanzarte he perdido todo y, sin embargo, |
| he aprendido a volar, he ganado tu verdad, |
| conociéndote, ya se lo que es amar". |