| Dijo el abuelito que eras un duende de trigo y miel, |
| y acertó de lleno porque eres dulce y buena, |
| entre turbulencias tu llegada nos encontró, |
| y viniste a traer sonrisas y amor… |
| Aleluya, aleluya, |
| la alegría nos visita, y es rubia, |
| aleluya, aleluya, |
| y olvidamos otras penas, qué fortuna… |
| Aleluya. |
| Tienes el talento de tus padres y se te ve, |
| tu mirada verde es una travesura, |
| pero por desgracia en casa todo no fue tan bien, |
| porque te han robado la armadura, ¿y ahora qué? |
| Aleluya, aleluya… |
| y en tus ojos hay un brote de amargura, |
| aleluya, aleluya… |
| y en el alma veinte puntos de sutura… |
| Aleluya… |
| No te dejes enredar jamás por la locura, |
| no busques respuestas escarbando en la basura. |
| Es mejor que escojas el perdón como bandera, |
| que la paz se forja desde dentro hacia fuera. |
| Vuelve a abrir las velas y navega con el viento, |
| si te sientes sola, echa mano del Maestro. |
| Y si miras a tu alrededor verás mil barcas, |
| que acompañan tu jornada, y todas llevan marcas. |
| Somos muchos, no pierdas la calma, |
| si Jesús está contigo hay esperanza, |
| te sorprenderás y recordarás |
| cuando todo sea puesto en la balanza… |
| Aleluya, aleluya, |
| ya no llores niña, que no fue culpa tuya, |
| aleluya, aleluya, |
| Y en los brazos del Maestro estás segura… |
| Aleluya… |